¿Cómo he podido ser tan idiota?

intro-002Impactante titular ¿eh? Sí, es la pregunta que me ronda la cabeza desde hace días, tal vez meses. Y por eso me escucho repetidamente Let me down easy de Bettye Lavette; para estar un poco tranquila -que falta me hace-. Y es que si no soy sincera conmigo misma a veces, las cosas terminan por estallarme en la cara en mil pedazos. Hoy utilizo las fotografías del inspirador Chema Madoz como ilustración de la genialidad en lo irreal, en un punto de vista fuera de lo habitual. Y de paso, como marco para una pequeña reflexión general.

chema-madoz-09chema-madoz-9Después de un sueño poco fructífero y con las ansias a flor de piel, tengo la necesidad de hacerme justicia y por lo menos darme la satisfacción de escribir en un pequeño hueco de mi blog. Probablemente no tengas ni idea a lo que me refiero, pero no es un hecho sino más bien una serie de circunstancias que me hacen sentirme estúpida, porque cuando la falta de carácter se hace latente -yo, que soy la persona de más autoritarismo del mundo- es como si algo no encajase.

tumblr_ncf2yd8aka1tku0z7o4_1280mfPero un día te despiertas de un sueño nauseabundo, descontrolado, frustraste y lo ves todo claro -¿pero cómo he podido ser tan idiota?- Y es que te miras al espejo con la insatisfacción de haber vivido en una constante servidumbre. Vivir por -y no con- quien te rodea, quedar bien con los demás a pesar de los feos que te hayan hecho, tener la agenda más apretada que un corsé, vivir con responsabilidades a la espalda que en ocasiones no te atañen, y avanzar hacia el sino de no conseguir aquello que buscas. No. Ya no -te dices- y justo en ese momento ves el concepto claro. Estuve equivocada. Todo este tiempo estuve equivocada y no me daba cuenta. Así que das un portazo y adiós llamadas, adiós perder el tiempo, adiós esa insatisfacción en la que te hallabas y que todo el mundo te nombraba; aquella que no veías no sé si por la facilidad que te da la felicidad de no pensar o la condescendencia que has brindado porque los demás no lo hacían. Y ahí está: claro como el agua. Egoísmo.

chema-madoz-38chema-madoz-03chema-madoz15La clave está en el egoísmo propio para acabar brindando una verdadera atención a lo importante. Y es que citando al gran Antoine de Saint-Exupéry “lo esencial es invisible a los ojos. Básicamente, si no te quieres mimas y proteges ¿cómo ibas a alcanzar la felicidad? Y de repente te encierras, te mimas, te cuidas, respiras tranquila y empiezas a colgar el teléfono. A basarte solo en lo que te apetece a ti, en hacer todo lo que te haga sentir bien sin pensar en nadie más. A posponer todo aquello que no te satisface del todo, buscando la mejor oferta ajustada a tus intereses. Y aunque pueda sonar triste -que estoy segura de ello- la vida se convierte en una línea telefónica, en un plan de pensiones, en una tarifa que han puesto de oferta: se basa en lo que se ajusta a cada uno. El egoísmo, al final, es eso que nos hace felices: nosotros somos lo primero.

1-2Y es ese egoísmo el que hace que series como Sexo en Nueva York sean el cabecera de nuestros deseos; mujeres independientes que anteponen sus necesidades, caprichos y peculiaridades a sus circunstancias. Y puede que tarden en tener todo lo que desean – tal vez incluso jamás consigan sus objetivos- pero… ¿cómo podría ser yo tan idiota de no intentarlo?

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